Haití, una ventana a la oportunidad y al futuro
January 31, 2010
Por Diego Bernardini
En una crisis, como todos los libros sobre catástrofes y desastres lo indican, lo que se tiende a hacer es tratar de acortar esa primera fase de shock que supone la irrupción del fenómeno, en este caso el terremoto. Pasado más de una semana de ocurrido el terremoto, es un buen momento para analizar lo hecho y lo que podría deparar el futuro
Nunca antes las Naciones Unidas se vieron afectadas en terreno de la manera en que ocurrió en Haití. No sólo sus instalaciones, todo su personal se vio prácticamente afectado, contándose aun hoy en decenas aquellos funcionarios que restan ubicar entre las ruinas del edificio que ocupaban sus oficinas en Port au Prince.
El mandato de las Naciones Unidas sobre la coordinación eficaz de las actividades de asistencia humanitaria plantea como preocupación central, la fragmentación o descoordinación de las tareas de ayuda, las cuales terminan por restar calidad, eficiencia e impacto en sus intervenciones.
También es claro que el organismo internacional no tiene ni la infraestructura ni la logística que se requiere para actuar de inmediato en un país donde cerca de un tercio de su población se ha visto afectada por el terremoto. Es que Naciones Unidas también necesita de su contrapartida a nivel local para ejercer su función. En Haití no sólo perdió gran parte de su personal sino que el propio Gobierno local se halla desestructurado y sin las condiciones mínimas para poder actuar.
Ante esta realidad, se ha visto, como pocas veces, un compromiso internacional tan amplio y vasto. Desde aquellos países históricamente comprometidos con la región como España o Francia, a los países vecinos como Belice o El Salvador, hasta los Organismos de ayuda multilateral, todos han acudido al rescate del país caribeño, sin olvidar que también lo han hecho países tan diversos como China, Israel, Brasil o Cuba. Sin embargo, el rol de los Estados Unidos se ha vuelto definitorio a la hora de traer algo de alivio y estabilidad a una población desesperada.
Todos sabemos que a medida que pasan los días disminuye el espacio que la prensa le da al evento y la mitigación, va mucho más allá que unas semanas o meses, aun será mucho más en la crisis de Haití.
La primera acepción del diccionario de la Real Academia Española (RAE) a la palabra “crisis” es -cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente, y la terrible catástrofe que ha ocurrido en Haití, país que venia desde hace muchos años con problemas serios, pero que últimamente mostraba una sintomática mejoría, junto a sus testimonios es más que una prueba de ello.
Como en la medicina, en Haití están actuando y actuaran distintos especialistas. En la resolución de la urgencia, USA esta actuando como un eficaz “emergentologo”. Las Naciones Unidas, como un buen médico de cabecera está coordinando y será el encargado de hacer el seguimiento, el tratamiento de mediano y largo plazo.
El semanario ingles The Economist este 21 de Enero en uno de sus artículos subraya que el propio gobierno haitiano será incapaz de reconstruir el país. Pero también en el mismo artículo, reconoce el artículo aun es muy pronto para pensar en el largo plazo. Sin embargo no seria malo volver a la definición de la RAE “…ya sea para mejorarse” donde Haití podría ser una experiencia “piloto”, una oportunidad en la cual todo un país, desde sus instituciones a su infraestructura, debe ser hecho desde cero.
En ese momento cuando la emergencia este superada, el puerto marítimo operativo, sus muertos enterrados y las calles limpias de escombros, en ese momento, el medico de familia podrá sumir su verdadero rol de especialista en personas y no solo en enfermedades, algo para lo cual Naciones Unidas certificó su especialidad hace tiempo.
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